10 Estrategias para trabajar tus Pensamientos

“Tú no eres tus pensamientos… “¿Cuántas veces has escuchado esta frase?

No sé tú, yo muchísimas veces y no voy a mentirte  me costó comprender esta frase hasta que comencé a poner en práctica algunas estrategias para verificarla.

Como ya sabes he vivido en mis propias carnes la llamada Ansiedad y cuando hablo de la Ansiedad me refiero, en mi caso, a la Ansiedad Generalizada.

Un tipo de Ansiedad diaria que se manifestaba en mí día tras día, sin avisar y cuando menos lo esperaba.

Se manifestaba a nivel físico, mental y emocional, es decir, un corazón latiendo a tope cada segundo, sudoración, temblores, falta de aire, mareos, insomnio, desrealización, pensamientos futuros negativos y catastróficos, miedos, etc, etc, etc.

Eran momentos horribles, estaba agobiada, no entendía por qué tenía ansiedad, no había un motivo “aparente”, ¿De dónde venía esto?

En mi caso, los pensamientos eran una parte importante en el desarrollo de mi Ansiedad.

Pensamientos a los que les aportaba una verdad absoluta, vivía de ellos, me sumergía en esos pensamientos catastróficos y podía sentir en mi cuerpo el miedo a que se hicieran realidad, y de aquí a que se desencadenaran el resto de síntomas.

Cuando comencé a trabajar en mí, algunas de las Estrategias que más me ayudaron  fueron las siguientes:

Permítete  y Siente

Me pasé años evitando la Ansiedad, temiendo constantemente a mis propios pensamientos y a los síntomas que venían a continuación, enmascarándolo todo con una falsa fuerza, falsa felicidad, evitándome estando entretenida con todo tipo de actividades para que no me diera tiempo a pensar en nada, hasta que comencé a comprender lo que estaba pasando y decidí aliarme a ella.

“Lo que resistes persiste, lo que aceptas te transforma…” (Carl Jung)

Cuando comenzaba a sentir los síntomas y a aparecer los diferentes pensamientos, me dejaba llevar, ahí estaba dejándome sentir, observando a mis pensamientos sin juzgarlos, hablándoles “Bien, aquí estoy “…

¿Y sabes que pasaba? Que al dejarme llevar y no meterme en el bucle de mis pensamientos, los síntomas desaparecían poco a poco, los pensamientos llegaban y se marchaban, era increíble, no pasaba nada.

Permítete y siente, no lo evites, cuanto más evitas algo más presente está.

¡Para!

Cuando comenzaba a sentir la manifestación de la ansiedad en mi cuerpo, dejaba todo lo que estaba haciendo y paraba.

Me marcaba con un “Para Sandra” y comenzaba a tomar consciencia de mi respiración. Esto hacia que me mantuviera en el aquí y ahora, que me relajara y observara mis pensamientos sin juzgarlos para llegar a la calma.

Realizaba un revisión interna a ver qué era lo que estaba sucediendo en mí y observaba qué tipo de pensamientos estaban presentes en ese momento.

Saca la basura

Escribir fue una de las herramientas que más me ayudo. Escribir sin medida, sin prestar atención a las comas o a las faltas de ortografía, no me importaba que quedara bonito, sólo necesitaba plasmar esos pensamientos en una hoja para organizarlos y quitarles valor y poder.

El cerebro va muy rápido y al final un pensamiento va a otro, y ese a otro… y eso va generando más nerviosismo y  miedo.

Escribe para sacar de tu mente aquello que no quieres, la basura se saca todos los días, ¿no?

Escribe y luego rompe la hoja, deja ir todo aquello que te limita, que te provoca malestar y que sólo son pensamientos que tú puedes parar y elegir.

Cuestiona a tu pensamiento negativo. ¿Qué hay de verdad en este pensamiento que estoy teniendo en estos momentos? Busca pruebas y desmóntalo con hechos.  Y si quieres ir más allá por cada pensamiento negativo que tengas, escribe tres pensamientos positivos.

Diálogo Interno

Cada vez que comiences a sentir esos pensamientos que te perturban, háblate con cariño, si comienzas a hablarte desde el enfado y el miedo comienzas a entrar en el bucle, por lo tanto es mejor que te hables con respeto, con tranquilidad y diciéndote la verdad.

Enfoca y Elige

Tenemos pensamientos negativos y positivos y estos pensamientos podemos elegirlos nosotros, no sé si me entiendes, si la peli de terror que estoy viendo no me gusta… ¡cambio de canal!

Podemos elegir nuestros pensamientos, si no crees a ese pensamiento negativo que estás teniendo en esos momentos  le estás quitando valor, le quitas poder y si además decides creer en un pensamiento positivo o le añades tres positivos te ayudará.

Coge el mando de tu vida y elige qué tipos de pensamientos quieres tener.

Afirmaciones

Las afirmaciones tienen un poder brutal en nosotros. Influyen tanto a nivel físico como mental. Creé mi propia afirmación, la escribí en un posit y la puse a la vista hasta que la aprendí, hasta que la creí, repitiendo la afirmación día tras día y bastantes veces, cuando la necesitaba y hasta cuando la recordaba sin más.

Las afirmaciones combaten entre otras cosas, la incertidumbre y el temor y edifican tu confianza, seguridad y tu decisión para superar obstáculos.

¡Pon humor a tus Pensamientos!

Fue otra de las estrategias que me ayudo, sí parece algo simple, sin embargo a mí me ayudo bastante.

Poner humor a esos pensamientos que hacen que sientas miedo, angustia, inseguridad, que provocan en ti malestar, ansiedad… hace que le restemos poder e importancia y que no nos quedemos ancladas a ellos, ¡sólo es un pensamiento!

¡Expresa!

Pon palabras a lo que sientes. Vomita lo que te está sucediendo, dedica unos minutos a exteriorizar lo que te ocurre, con quién tú quieras, con quién te sientas bien, con quién puedas ser tú misma y expresa lo que te está pasando, pon palabras a los que sientes, el lugar dónde lo sientes…

De esta manera lo estás verbalizando y te estás escuchando, hay dos sentidos en acción y comienzas a quitar poder a esos pensamientos.

Además el desahogo con otra persona es una forma de limpieza en la que la persona se libera emocionalmente.

Te desahogas durante un ratito y luego a continuar con tu día, para no quedarte enganchada en la emoción, en la eterna queja.

Y por último…

¡Apóyate!

Apóyate en tu familia, tus amigos, tu pareja, tus hijos y si lo crees necesario  pide ayuda a un profesional, que pedir ayuda es de valientes y no de cobardes que a ver si nos quitamos esa creencia ya de la cabeza.

Sal, baila, viaja, escucha música, pinta, ve al cine… disfruta de esas pequeñas/grandes cosas que la vida nos regala.

Compañera, como siempre te digo, espero que este artículo te haya aportado algo y ya sabes si quieres compartir conmigo cualquier cosita no dudas en hacerlo, por aquí estoy.

Un abrazo enorme,


Sandra Muñoz
Experta en Coaching e Inteligencia Emocional

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